Una de las primeras decisiones que debemos tomar cuando vamos a realizar un proyecto, es identificar, cuál sería la mejor gestión, es decir, la mejor forma de hacerlo en base a sus características y la necesidad de control sobre el mismo.
Tipo de Proyecto
La naturaleza del proyecto definirá en gran medida si optamos por una gestión Tradicional o Agile.
Para aquellos proyectos ,cuyos resultados no están del todo claro, es decir, que los mismos se van a ir definiendo a medida que avance el proyecto, ya sea por su complejidad o por lo innovadores que son. Entonces, la gestión más apropiada es la Agile. Por ejemplo un proyecto de software, de un servicio innovador, de un robot, etc.
Si los proyectos que vamos a desarrollar entregan unos resultados conocidos o previsibles o su gestión ha sido repetida, el enfoque más adecuado seria el Tradicional. Por ejemplo un proyecto de edificio, de un puente, de un informe, etc.
Nivel de Control
Otro aspecto que define el enfoque del proyecto, es el nivel de control que se desea o es necesario establecer sobre el proyecto.
Cuando hablamos de control en un proyecto, se tiene en cuenta los tres factores definidos en el Triángulo de Hierro.
Tanto los proyectos Tradicionales como Agile son evaluados por el tiempo, costo y alcance.
En el enfoque Agile, además de estos factores, está presente la satisfacción del cliente y calidad. En donde a través de las iteraciones el control del tiempo y costo el control es más estricto.
En un enfoque Tradicional se centra en estos tres factores anteriormente mencionados. Teniendo en cuenta que el mayor control está en la entrega del resultado definido en el acta de constitución del proyecto.
Gestión del Cambio
Durante la gestión del proyecto es casi seguro que se sucederán cambios a fin de ajustar el proyecto a nuestras objetivos.
Hay proyectos que tendrán una alta tasa de cambios y otros no tanto, esto estará en función de la naturaleza del proyecto y de las necesidades y expectativas del cliente.
Para aquellos proyectos que tienen una alta tasa de cambios es mejor tengan un enfoque Agile, debido a que las iteraciones permitirán asumir esos cambios de manera natural, aportando al proyecto una gran flexibilidad.
Para proyectos que no van tener muchos cambios o se vaticina que no habrá muchos, la mejor opción es una gestión tradicional.
En conclusión: No es mejor una gestión Agile que una Tradicional, dependerá de los puntos que he definido. La gestión Agile gana cada día más adeptos pero no significa que todos los proyectos deben hacerse bajo ese enfoque.
He visto proyectos tradicionales, es decir, proyectos con resultados claros y precisos ser troceados en iteraciones (sprints) para darle un enfoque agile.
Los resultados que entrega un proyecto Agile son innovadores, complejos, por eso elegimos esa manera de hacerlo.